Particularidades de Nuestra Cultura
Es importante también
reconocer las diferencias entre el consumidor hispano y el no hispano. Para los hispanos, la familia es muy
importante y unida y lo continúa siendo toda la vida. En contraste, los anglosajones salen de casa a los 18
años de edad y en ese momento el trabajo u otras relaciones cobran más importancia. Por consiguiente,
es común que en las familias hispanas vivan juntos varios adultos. Los bancos y las instituciones
hipotecarias reconocen esta situación y permiten que se incluyan hasta cinco personas en el mismo
préstamo.
Otra diferencia en cuanto a los
préstamos es que los hispanos queremos pagar el préstamo lo más rápidamente posible,
mientras que los anglosajones no. Sin embargo, el pagar el préstamo de nuestras casas más
rápido no siempre es la decisión más acertada. Depende de su situación en particular,
pero como los intereses están tan bajos, en ocasiones conviene obtener un préstamo a 30 años
para que la mensualidad sea más baja. De esta forma, si hay dinero extra, éste puede destinarse a
pagar el capital más rápido o invertirlo en instrumentos financieros que den mejor rendimiento que el
costo de los intereses que cobra su hipoteca, pero sin la presión de tener que pagar una mensualidad alta
todos los meses y sin el riesgo de atrasarse en el pago y, en casos extremos, hasta perder la casa.
En general, en la pareja, la
mujer hispana es la que toma las decisiones sobre la casa, mientras que no es así en las parejas
anglosajonas. Es más probable que éstas últimas tomen la decisión de comprar una
vivienda en términos puramente económicos, mientras que los hispanos tomamos más en cuenta los
factores psicológicos, sociales y emocionales. Es decir, para los hispanos, esta decisión es
más emocional que utilitaria.
Tradicionalmente, los hispanos
no consideramos el historial de crédito de la misma forma que lo hacen los no hispanos. Nosotros no confiamos
tanto en los bancos o en las instituciones financieras. Es más probable que las personas que inmigraron
recientemente usen el método de “tandas” para ahorrar. También, es más común
que utilicemos el crédito de otras personas o que incluso no tengamos crédito.
La mayoría de los
hispanos consideramos que la industria hipotecaria es un obstáculo, en lugar de un recurso o servicio
útil que pudiéramos utilizar para comprar una casa. Asimismo, la actitud de la mayoría de los
hispanos ante el proceso de aprobación es negativa. Por esto, cuando solicitamos préstamos, el proceso
puede dificultarse más de lo necesario debido a que la información solicitada no existe o no
está actualizada. Es importante estar consciente de esta situación para así poder
superarla.
Generalmente, los hispanos
somos muy tradicionales y preferimos no dar a conocer cierta información. Como es común que el hombre
trabaje todo el día y no regrese a casa hasta la noche y que la mujer se quede en casa, en ocasiones ella es
la única que puede hablar con los agentes de préstamos y podría desconocer alguna de la
información básica indispensable para el préstamo. Todo esto podría obstaculizar el
proceso. Es recomendable tener esto en cuenta cuando decida empezar el proceso de comprar su casa.
Es importante saber que para
poder comprar su casa, podría necesitar tener dinero ahorrado y además depositarlo en una cuenta
bancaria para los costos de cierre. Hable sobre esto con su agente de préstamos lo antes posible, pues como
los hispanos solemos no tener ahorros suficientes para los costos de cierre o solemos tenerlos guardados en nuestra
casa, habrá que determinar qué debe hacer.
Otra diferencia es que dentro
de la comunidad hispana se encuentran personas que no tienen un número de seguro social, y por lo tanto,
deben obtener el ITIN (número de identificación para impuestos). Esto podría afectar el proceso
de compra de su casa, pues en casos como éstos, no hay tantas opciones de financiamiento. Sin embargo, la
buena noticia es que sí es posible comprar una casa aunque no tenga número de seguro
social.
Y finalmente, cabe destacar que
la característica más importante entre algunos hispanos es que los hispanos no negociamos el precio al
comprar una casa. Es increíble que seamos tan buenos para negociar las cosas pequeñas y que por no
negociar, estemos dispuestos a pagar más en la compra más grande e importante de nuestra vida: nuestra
casa. En Estados Unidos se negocia igual que en todas partes, de manera que a la hora de comprar casa, uno no debe
pagar el precio sugerido de venta, sino que debe negociar el que más le convenga.
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una copia del libro autografiada.
Fuente: segmento del libro “Hogares Para
Hispanos” por Daniel Marcos Presidente de Creditos123.com |